Por fin el día 5, lunes consegui mi pasaporte e inmediatamente fui a comprar un billete de bus que me llevase lo más lejos posible. Compre provisiones y conseguí (cosa nada facil) la vacuna de la fiebre amarilla. Cuando me la pusieron me dio un poco de respeto ya que me dijeron que tendría en dos días un proceso fiebril y dolor muscular. Tras una noche y pico en el bus amanecí en Bahia Inglesa. Un sitio del que habia visto fotos de playas impresionantes y agua turquesa pero que en invierno tenia una pinta bien distinta: un desierto de bungalows y hoteles vacios. Así que recule y me instale en el pueblecito de pescadores de Caldera. Donde estaban en huelga y lo celebraban con festejos en la plaza:grupos de musica, competiciones deportivas, comilonas…así da gusto protestar! Un hombre me insiste en vaya a ver entrenar a un par de chicos para ver si les podía conseguir un contacto en el Madrid…vamos ni que fuese hijo del presidente!

Muy muy graciosos los leones marinos que por la huelga de pescadores tenian más hambre del que acostumbran y estuvieron hasta tarde merodeando por el puerto.